Tendencias de voto, encuestas y cuentos chinos

En la política argentina en fecha de elecciones, cada uno de sus intérpretes, nos bombardea con estadística y sus consecuentes encuestas.

Las mismas, siempre reflejan un resultado que «oh casualidad» da por ganador a quien las realiza, así nos encontramos con una tendencia o intención de voto que es por demás mentirosa, y con la única intención de generar en la sociedad, ante la incertidumbre de muchos votantes, esa deseada sensación de pertenencia de sumarse al posible ganador.

Juegos psicológicos, que muy alejados están de la realidad matemática que los datos estadísticos deben poseer y poseen, si las encuestas fueran realizadas en forma procedente y no tendenciosa como se realizan.

Para realizar buena estadística en el tema de tendencia de voto, se debe medir el «universo» a analizar desde varios factores: densidad poblacional e intención entre otros. Datos imprescindibles para la posterior comparativa y más aún para la realización de una mediana que realmente pueda utilizarse como un proyectivo serio, de una intención de voto en este caso.

En contrario a esta correcta forma de realizar este tipo de estudios, nos encontramos que en la estadística eleccionaria, todos los postulantes resultan ganadores según la encuesta presentada por cada uno de ellos.

Obviamente el resultado puede ser uno y no todos; es por ello que todos, o todos menos uno que resultaría en ganador, resultan ser verdades torcidas o una vana mentira, quizás una más de la política argenta.

En lo que toca al espacio departamental, este análisis no escapa a lo antedicho; así nos encontramos con un espacio oficialista en la figura repetida de los Félix que aducen poseer un porcentaje cercano al 45%, sumemos a este porcentual el de Lucas Quesada quien dice poseer en sus encuestas más auspiciosas un número cercano al 23%, Alejandro Limas con un 14%, José Duran con un 5%, Raúl Andreoni con un 4%, Armando Camerucci con el 5%, Vicente Ruso con el 14%, Alberto Pérez Gasul con un 4%, José Musale un 5%, Walter Berenguel con un 3%, Jorge Romera con un 3% y algún otro que ya pasa desapercibido en este berenjenal eleccionario, como el Partido Demócrata que con una boleta sin espacio para los cargos ejecutivos, aducen un 10% de votos,  irreales por cierto,  ya que este espacio debido a la pésima conducción partidaria, se ha visto desmembrado en múltiples boletas con candidatos que juegan en el Frente Cambia Mendoza. Obviamente todos estos números son autorreferenciales,  o sea, provistos por los propios sectores representados por los candidatos mencionados.

Sumemos: 45+23+14+5+4+5+14+4+5+3+3+10=135. Ahora bien, esto nos da una clara idea que siendo las matemáticas una ciencia exacta, el todo no puede ser mayor al 100%.

La opción pragmática a este devaneo estadístico, es retrotraernos a números de una compulsa eleccionaria ocurrida en Octubre de 2013, que nos daba porcentuales que tienen un sustento basado en un conteo de votos y no en el imaginario del deseo estadístico de los postulantes.

En ese entonces, el PJ y sus múltiples variantes, alcanzaron una cifra cercana al 30%, no podemos olvidar que Vicente Ruso en ese entonces, si bien enfrentado en una interna con quienes ostentan el «oficialismo» terminó aportando su caudal de votos a las fuentes del PJ; hoy por una de esas causalidades de la vida política, forma parte del arco opositor. De ello podríamos dilucidar que ese 30% de votos oficialistas hoy estarían mermados en aproximadamente un 6% que es el número estimado de lo aportado por «La Corriente» en las elecciones de 2013 y que resultara en la banca de la concejala Fabiana Esperanza.

Por el otro lado, la UCR,  en ese momento, estaba con un porcentaje aproximado de un 25%, número que englobaba a todo el posible voto radical, el Partido Demócrata oscilaba en un 10% y de allí en más,  los múltiples espacios de mínimos porcentajes que hoy mayormente se englobarían dentro del mencionado arco opositor.

Los porcentajes que surgen de las elecciones de 2013, son la única realidad tangible en toda esta matemática eleccionaria, el resto es cuento chino.

Teniendo esta certeza, podríamos hacer numerología. La cual sin lugar a dudas y desde un espacio totalmente especulativo, hasta nos podría acercar a una realidad que sólo se corroborará o negará después de los comicios del próximo domingo.

Veamos. El 2013 nos dispara referidas bases porcentuales que casi igualan en la parrilla de salida a los dos más grandes contendientes de esta disputa electoral; FPV y PJ contra la UCR. A esto hay que sumarle lo que cada grupo haya adicionado en este espacio-tiempo que va desde octubre de 2013 a la fecha. Entonces podríamos adicionar un 10% que viene desde el PD,  al cual le restaríamos un «real» 1% aproximadamente de demócratas funcionales al oficialismo que irían detrás de la figura de Alberto Pérez Gasul,  o similares de un PRO devenido en Partido Federal «dirigidos» por José Musale y Anuar Sat,  quienes también terminarán aportando su «real» 1 por ciento al oficialismo en las generales de junio. Recordemos que parte del PRO jugaría con una de las listas de Lucas Quesada, al igual que gran parte del PD lo hará en la de Alejandro Limas, y otra porción con Vicente Russo; éstos tres últimos mencionados parte del Frente Cambia Mendoza, al igual que la lista corta y «oficial» del PD departamental. ¿me sigue?. Menudo lío.

El oficialismo en su forma democrática de presionar a los trabajadores y contratados de la comuna y de las diversas áreas de orbitancia provincial, las cuales están dirigidas por gente de los Félix, pretenden asegurar ese 30% a fuerza de amenazas de pérdida de trabajo y demás artilugios mafiosos que tan bien han aprendido muchos «señores» de la política local, provincial y nacional. Paradójica situación en la que el empleado juega con los derechos y la economía de sus empleadores.

Nuestro país, tras la desculturización sistemática a la que nos vimos sometidos desde el inicio de la vida democrática, pero con un énfasis hiper potenciado con el gobierno nacional y popular kirchnerista; ha dejado a una gran masa de votantes dependientes de dineros subsidiados que no alcanzan para nada pero que son otorgados por hacer también nada… Pero no alcanza más allá de las presiones para juntar los votos necesarios con el resto de los simpatizantes. La desunión del PJ es clara, indicado eso por la extraña presencia de Vicente Ruso llevando a Alfredo Cornejo como candidato a gobernador. Cosas vederes que non crederes. Los Félix apuntan y con razón a las generales, porque la unión del Frente Cambia Mendoza tiene el motivo, pero no el consenso ideológico para permanecer unido a menos que la inteligencia y el criterio primen por sobre los protagonismos personales de tanto figurón político. Rogamos que así sea.

Miremos a la oposición un rato.

Dice, el recientemente licenciado Lucas Quesada, que pica en punta,  y no falta a la verdad. No dice que sus números reales oscilan en un 14% y no por arriba del 20% como muchos «optimistas» nos quieren hacer creer.

Por detrás viene Alejandro Limas, con una campaña austera, que curiosamente hace la distinción frente a la opulenta campaña de Quesada, que de tan ostentosa genera suspicacia. Quizás esto ha hecho que la cercanía de uno y otro esté marcada por un porcentaje no mayor a un 1,5%; con un estancamiento de Quesada y una posibilidad,  aunque acotada por el tiempo,  de que Limas se lleve la posta para su espacio.

Sorpresa la de muchos, y que aún puede darse, de que el final de esta historia sea como en los cuentos infantiles donde no siempre el poderoso es quien ganaba la contienda.

Lamentablemente. Estas tan mentadas PASO, no son más que internas partidarias devenidas en cosa obligatoria, ergo no definen más que quienes ocupan la pole position y si se quiere, una intención de cambio o no sobre quién es oficialismo y quien se quiere que sea. Lo importante será definir inteligentemente entre todos los que componen el amplio arco partidario del Cambia Mendoza los acuerdos para que se acompañe, y de buena fe y buena leche, al ganador de la contienda en esta interna abierta y masiva.

Un sólo consejo en este conventillo político: vote personas decentes, vote proyectos realizables, deje de creer promesas electorales creadas para tal fin, y no crea más en un oficialismo que ahora promete terminar lo que no inició en 12 años. O sea, deje de votar con los pies y use la cabeza.

Lic. Armando  Esteban Quito

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