Tras el fracaso de Vicentin, ahora Manzano apunta a Loma Negra

José Luis Manzano no tuvo suerte con sus intenciones de comprar Vicentin y ahora una versión señala que tiene puestos los ojos en Loma Negra, la cementera que desde 2005 está en manos del grupo brasileño Camargo Correa. Sin embargo, sus dueños resisten la compra.

Con la mirada en la post pandemia, Manzano cree que el gobierno de Alberto Fernández va a lanzar un plan económico de reactivación centrado en la construcción y quiere subrise a la ola con antelación. Por eso, le apuntaría a la cementera cuyo valor de mercado se estima que promedia los 500 millones de dólares. El grupo brasileño la pagó más del doble en 2005: 1.025 millones de dólares.

El empresario y ex ministro se especializa en tomar el control de compañías que atraviesan dificultades financieras y comprarlas mediante escasos desembolsos, haciéndose cargo de los pasivos de la empresa que adquiere. Así lo hizo con Araucaria Energy, la empresa de energías renovables de la canadiense Stoneway, que tenía deudas por 600 millones de dólares. Y lo mismo quiso hacer con Vicentin. En el caso de Camargo Correa, un reclamo ante la SEC por los ADRs de Loma Negra tras su mención en la causa de los Cuadernos perjudicó el valor de mercado de la empresa y Manzano podría aprovechar la ocasión.

Pero los brasileños no están interesados vender. La división argentina es la única que en el actual contexto le está dando ingresos y aunque sean pocos, comparten la expectativa de que la reanudación de la construcción en el país será una oportunidad para aprovechar. La salida de Loma Negra al mercado en Wall Street en 2017 les permitió embolsar nada menos que 954 millones de dólares.

La experiencia en el país mostró que el sector es redituable a pesar de los cambios de signo político. Con el kirchnerismo, sus ganancias se explican principalmente por el volumen de las obras, más que por el precio del cemento. Kirchner peleaba los precios de algunos insumos de la construcción, pero les garantizaba a las cementeras suficiente volumen de trabajo como para compensar por escala. En cambio, con el macrismo, las obras se redujeron pero se incrementó el margen empresario, por lo que el cemento continuó siendo rentable.

Además se trata de un sector altamente cartelizado y uno de los pocos a los que Defensa de la Competencia les pudo probar el accionar colusivo para que las cuatro empresas de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) se comportaran como un monopolio: Holcim (ex Minetti), Loma Negra, Cementos Avellaneda y Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR). Esto les da una posición estratégica de cara a la recuperación de la construcción y la obra pública.

Para los brasileños la situación es compleja. Manzano es un empresario con cintura y contactos políticos, mientras que ellos ya no cuentan con el respaldo de Lula o Dilma para proteger sus intereses internacionalmente. La relación con Bolsonaro quedó fuertemente resentida tras la causa Lava Jato, que también le pegó al grupo Camargo Correa, aunque no tanto como a Odebrecht.

No obstante, dada las tensiones con Alberto Fernández, es factible que cualquier intento por forzar la venta les valga el respaldo de la cancillería brasileña y se convierta en un nuevo punto de tensión entre ambos presidentes.

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