Una materia pendiente

(Con especialidad en violencia de género)

Las Convenciones Internacionales y la propia Ley 26.485 hacen mención a la especialidad en violencia de género, y en que los operadores tengan perspectiva de género.

Estas normas son tan exigentes que hasta permiten que las partes puedan oponerse a ser atendidos por profesionales que no tengan la especialidad o no demuestren tener la capacidad de intervenir en este tipo de casos.

Cuando se habla de profesionales especialistas es muy común que se pregunte donde se obtiene esta especialidad.

Lo primero que pensamos cuando de violencia de género se habla, es en psicólogos y abogados, pero también están los psiquiatras, los trabajadores sociales, sociólogos, licenciados en ciencias políticas, en administración, antropólogos, profesionales en áreas de familia, minoridad y adolescencia, y nunca terminaremos de recorrer todas las disciplinas que tienen que ver con este nuevo paradigma.

Nuestras casas de altos estudios están muy lejos de estar a la altura de lo que hoy se requiere.

En el Poder Judicial no tenemos peritos psicólogos ni psiquiatras con la especialidad en violencia de género.

Hoy se presenta una gran dificultad en obtener un profesional de estas ramas para peritar un caso.

Existe una Oficina de Profesionales en el Poder Judicial de Mendoza, sorprendentemente con rango de Oficina y no Dirección como debería ser dada la complejidad en estos tiempos para el trabajo interdisciplinario, pero así es como está el Poder Judicial, sin la jerarquización correspondiente para algunas áreas sensibles.

Esto también se observa en otros organismos y llevamos siete años con una ley de violencia de género y nadie preocupado u ocupado en capacitar a los operadores.

Pocos son los psicólogos que entienden de esta problemática, como también psiquiatras y abogados, ni decir de jueces o fiscales, el Poder Judicial está en deuda con la sociedad.

El nivel de falta de preparación dentro del Poder Judicial demandaría poner en comisión al mismo y reeducar a muchos jueces y magistrados que viven incumpliendo la ley, y lo que es peor, en algunos casos con pleno conocimiento.

Cuando estas cosas nos suceden nos acordamos de la EDUCACION, y de lo importante que es formar profesionales en las distintas disciplinas, pero HOY podemos decir que ninguna Facultad ha tomado en serio este desafío.

La cuestión no es poner en la curricula este tema, sino que “VIOLENCIA DE GÉNERO” debería ser una materia, y una materia anual en todas las carreras universitarias.

En el caso de la abogacía puedo afirmar que para la capacitación en esta profesión se demanda por lo menos dos años para lograr medianamente obtener un abogado que tenga la perspectiva de género necesaria para atender causas de esta índole.

Algunos organismos nacionales han advertido que para lograr tener un patrocinante con esta especialidad, se estiman dos años de entrenamiento.
Pensemos lo que necesitamos para tener un fiscal o un juez. Desde luego que en estos casos la práctica diaria, el estar todos los días tratando la problemática acelera los tiempos de esa capacitación.

Estamos ante una especialidad, y como toda especialidad requiere entrenamiento.
Pensemos en la medicina y comparemos, eso posiblemente nos ayude a comprender la tarea que nos falta hacer en materia de violencia de género.

UNA MATERIA PENDIENTE

La materia pendiente hoy está en manos de las casas de altos estudio.

No tenemos especialistas.

Tenemos profesionales que, por su tarea diaria de años, por sus resultados en la atención de pacientes, clientes, víctimas y hasta victimarios, tienen una reconocida trayectoria en la materia, estos son los que hoy pueden trasladar y enseñar su experiencia.

No basta ir a una charla, hacer un curso, o tener una pasantía en algún Centro de Capacitación, eso no autoriza a tener la especialidad. Una vez más comparemos con la medicina.

Ninguno de nosotros nos haríamos operar de un trasplante de corazón o de nuestros ojos, por un profesional que no haya hecho su residencia médica con esa especialidad y que por lo menos sea reconocido en la materia, y seguramente pediríamos referencias. ¿Por qué no hacemos lo mismo en los casos de violencia de género?

Podemos desarrollar políticas públicas, seguir dictando leyes, haciendo protocolos, pero si no encaramos la preparación de nuestros profesionales, no podremos activar correctamente en esta materia.

Cuando decimos que estamos ante un cambio cultural, no estamos haciendo un discurso, es real, y hasta que no entendamos frente a que nos encontramos, no vamos a poder atender a esta problemática.

Son pocos los profesionales en todas las áreas que vienen desde hace años tratando esta temática y aprendiendo día a día las mejores formas de resolver la infinidad de casos que se presentan.

Las herramientas legales ya existen y son excelentes, faltan ejecutores y todo intento que se haga sin la capacitación correspondiente terminará en un fracaso.

Entre todos debemos aportar para poder actuar frente a la lucha para que las mujeres, niñas, niños y adolescentes tengan una vida sin violencia.

Rectores y Decanos, es hora de que tomen la posta y se sumen a este cambio al que todos debemos contribuir.

El año 2018 debería ser el año en que todas las casas de estudio agreguen esta temática en la oferta educativa.

El año 2018 debería ser el año que empiecen a formarse profesionales en la especialidad de violencia de género.

No pasemos esto para el 2019, las víctimas nos reclaman más compromiso.

#NI UNA MENOS
Por Carolina Jacky

 

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