Una realidad de San Rafael

Una realidad de San Rafael

La sala de extracción de miel, es de gran ayuda a los apicultores

San Rafael cuenta con una Sala Comunitaria de Miel, para que cada uno de los apicultores tenga un espacio para extraer su producción, de manera económica y segura.

La sala cuenta con 300 m2 cubiertos y se sitúa en un terreno de la calle Tulio Angrimán al 1500, en la Isla del Río Diamante.

Dentro del predio hay 3 líneas de faena que permite trabajar a todos los apicultores, desde los de gran escala hasta los más pequeños. A la sala, los productores llevan sus cajas para extraer el producto de sus colmenas y, posteriormente, envasarlo en tambores de 200 litros y despacharlos al mercado.

Las instalaciones funcionan de acuerdo a las normativas vigentes para certificar e implementar programas de “Buenas Prácticas de Manufactura”, bajo estándares que permiten exportar a los países demandantes de miel.

Desde 2009 se viene trabajando intensamente en esta actividad, con el objetivo de fomentar la asociatividad de los apicultores y con la propuesta de desarrollar un sector más que importante para la economía sanrafaelina.

Todos los años decenas de productores locales acceden a este servicio que permite extraer miles de kilos de miel.

La titular de la Incubadora de Empresas “Génesis”, Iris Castro contó que la sala está habilitada para que los productores saquen los turnos.

Para acceder al uso de las instalaciones, el apicultor debe pedir el turno en la sede de Tulio Angrimán, previo a firmar un convenio con la Incubadora. Debe tener además actualizada su inscripción en el Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA).

“Esto nos permite cumplir con todos los requisitos y obligaciones del sector, pero también conocer las estadísticas, como cuántos productores hay o cuántos de ellos están trabajando”, enfatizó Iris Castro.

Año a año se atiende a más de 180 productores, quienes realizan la labor junto a sus familias y empleados.

Beneficio económico

El uso de la sala de extracción comunitaria permite achicar los costos de producción.

“Se trabaja con un arancel muy bajo para beneficiar a los apicultores, haciendo que su trabajo sea redituable”, explicó la titular de la Incubadora de Empresas. Añadió que “el mismo productor puede hacer la extracción, controlar el proceso, y ver la calidad e higiene de la sala que es auditada mensualmente”.

Otro dato a tener en cuenta es que el apicultor puede exportar a granel sin ningún tipo de intermediarios.

 

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