Vale transfiere control de la mina a la Provincia

El proyecto minero de sales de potasio, el mismo que la minera brasileña Vale tenía previsto explotar en Malargüe, en el que invirtió hasta el 2013 alrededor de 2.500 millones de dólares, el que luego dejara en suspenso por problemas financieros propios y, particularmente, por una caída significativa del valor internacional del producto, podría pasar a ser propiedad absoluta de la provincia tras un acuerdo firmado este martes entre el gobierno de Alfredo Cornejo y los apoderados del gigante minero brasileño.

Luego de tres años de negociaciones la provincia con la minera Vale acordaron darse tres meses a partir de ayer para sellar la transferencia definitiva, una vez que se concluya el proceso de revisión de los organismos de control de Mendoza, incluyendo el tratamiento y aprobación de la Legislatura de todo lo actuado.

El Estado provincial ya estaba en condiciones de ejecutar y judicializar el contrato de adjudicación de la mina de sales de potasio a Vale por el incumplimiento de la compañía. Ese camino, para el gobierno de Alfredo Cornejo, significaba emprender un camino de años para el retiro definitivo de los brasileños de las instalaciones ubicadas en Malargüe. Por eso es que decidieron, de acuerdo con las fuentes oficiales que confirmaron las tratativas a este diario, explorar una salida negociada y no traumática.

Los problemas financieros de Vale que comenzó a registrar hacia comienzos de la década la obligaron a paralizar el emprendimiento mendocino junto a otros proyectos que la empresa tenía diseminados en la región y en el resto del mundo, para concentrarse solo en la explotación del hierro, de la que Vale es una de las líderes a nivel global.

Una vez que la provincia tome el control definitivo de las instalaciones, le seguirá un proceso no menos clave y trascendente. Se trata de ir a la búsqueda de un inversor internacional que se vea atraído por el potencial de la mina malargüina, la más importante de Sudamérica.

Primero había sido el gobierno de Francisco Pérez quien en el 2013 intentó seducir al gobierno chino, en una de sus dos giras por ese país, para que se interesaran en el proyecto. Pero Pérez regresó con una respuesta negativa. Los chinos ya tenían en explotación una mina de características más pequeña en Canadá a la que destinaban alrededor de 350 millones de dólares anuales y habían comenzado, a la vez, un proceso de sustitución del potasio que utilizaban en su totalidad como fertilizante.

Más recientemente, hacia fines del 2018, una nueva misión provincial a China, en este caso impulsada por la administración de Cornejo, volvió a insistir y encontró, en principio, algo de interés en la mina mendocina, siempre y cuando se reconfigurara el mega emprendimiento del sur, amoldando su estructura y volumen de producción a los nuevos requerimientos mundiales.

Eso sucedió en noviembre del 2018, cuando el máximo responsable técnico de la Shanghai Potash Engineering Reserch Center, Wei Chengguang, le comentó al ministro mendocino Martín Kerchner que conocía el proyecto mendocino y que tenían intenciones de visitarlo para explorar una posible reactivación.

Un mes después, Chengguang llegaría a Mendoza para entrevistarse con Cornejo. En el encuentro, el gobernador le comentaría al emisario chino de las “serias intenciones de reactivar el proyecto”, confirmando que la provincia estaba en “conversaciones muy avanzadas con Vale para acotar el proyecto, hacerlo más chico y para industrializarlo en Malargüe” para que el valor agregado quedase en ese departamento y dentro de la provincia.

La provincia y Vale decidieron, de acuerdo con lo firmado el martes, que Mendoza se haga cargo definitivamente del emprendimiento tomando el control de la mina y salir a buscar inversores “con una estrategia a largo plazo que no dependa de las coyunturas del mercado del potasio” y, junto con eso, evitar la judicialización entre la provincia y la compañía porque “colocaría una nueva barrera para el desarrollo del proyecto”.

Por el acuerdo, Mendoza incorpora 80 mil hectáreas que le pertenecían a la sociedad brasileña, el aeropuerto que se construyó en las cercanías de Pata Mora, los materiales de construcción de la línea de transporte eléctrico entre la subestación El Cortaderal y los equipos de generación propios de la mina y todo el material en desuso en proceso de degradación.

De acuerdo con lo que confirmó el gobierno de Cornejo, la estrategia ahora pasa por buscar al inversor que, en asocio con la provincia, podría llegar a operar y explotar la mina, todo bajo el método que se alumbró con la estatal Emesa, la empresa de energía provincial que alumbró las experiencias de generación de energías limpias. El contrato definitivo estaría a la firma en los próximos noventa días, luego de un proceso de auditoría que incluirá la participación de los organismos de control de la provincia, como la Fiscalía de Estado y el tratamiento del acuerdo en la Legislatura.

Guiñazú: “La Provincia brinda seguridad jurídica a los inversores”

El subsecretario de Energía y Minería de Mendoza, Emilio Guiñazú, explicó que el preacuerdo alcanzado con Vale la transferencia de la minera se hace “sin que la Provincia ponga ningún centavo, ya que a Vale le costaba sostener esta situación sin utilizar su activo y bajo el riesgo de que Mendoza tomara el camino más escabroso, el de la judicialización”.

El funcionario explicó que la firma brasileña reconoció “su incapacidad” para traer inversores” y esto permitió “conjugar los intereses de la Provincia con la necesidad de Vale de cerrar este capítulo que para ellos no ha sido muy feliz”.

Guiñazú aclaró que la situación del mercado de potasio no ha mejorado, por lo que ya se está en conversaciones con inversores chinos y canadienses, entre otros, para atraerlos al proyecto ubicado en Malargüe. “Hay que seguir buscando un socio. La Provincia brinda seguridad jurídica. Es muy probable que partamos de un proyecto más pequeño”, indicó.

Fuente El Sol

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