Viñedos y Bodegas de los Italianos

Esta semana la Profesora e Historiadora María Elena Izuel, nos trae un excelente artículo sobre los Viñedos y las bodegas de los italianos en San Rafael de 1884. Está para leerlo…!

VIÑEDOS Y BODEGAS DE LOS ITALIANOS  LUIS Y ANGEL BONFANTI.


Con el grupo de familias italianas llegadas a San Rafael en 1884, arribaron los hermanos Bonfanti: Ambrosio, Luis, María y Julia, junto con su tío don Ángel Bonfanti, quien se había casado en Italia  con Antonia Levatti, matrimonio que no tuvo hijos.

Luis, viajó a la Argentina, recién casado con la joven Carolina Vergani. En San Rafael,  fueron llegando los hijos, 7 en total, por lo que se agrandó la familia.

Ambrosio se casó con una sanrafaelina: Celia Quiroga y tuvieron 6 hijos.

María contrajo matrimonio con Ambrosio Cantú, de origen francés y Julia con Carlos Sala, que había llegado junto con ella en el mismo grupo.

Ambrosio, quien tenía la primera porción de 7 ha, de Colonia Italiana, sobre el Carril Nacional, donó el terreno para la construcción de una capilla, hoy Iglesia de Lourdes, ya que todos los italianos eran católicos  y la única Iglesia era la que había en la Villa de San Rafael, para asistir a misa debían caminar todos los domingos, ya que muy pocos  tenían  caballos y carros,  les costaba mucho llegar. Se unieron, como acostumbraban siempre y trabajaron todos juntos para  levantar el edificio, hicieron los adobones y levantaron las paredes, don Domingo Bombal les donó la madera para el techo y don Rodolfo Iselín les hizo acarrear la piedra para los cimientos.  Con permiso del sacerdote, trabajaron los días domingo y levantaron el templo. Le pusieron por nombre San Ambrosio, quien era el patrono de la ciudad de Milán, de donde provenían. Luego se convirtió en la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes.

Como era la única Iglesia de la Colonia, pasados unos años, resultó muy pequeña, porque todos asistían a ella y decidieron agrandarla, colaboraron todos los habitantes de       Colonia francesa,  cada uno con lo que podía, como nos muestra una lista de contribuyentes que figura en el Ecos de San Rafael de fecha dic-1899.

Luis tenía algo de dinero porque había vendido una propiedad en Italia y eso lo invirtió en tierras, él le compró a Iselín dos terrenos contiguos, al igual que su Tío Ángel.

Plantaron viñedos en sus tierras y don Luis construyó una Bodega en sus terrenos, a

la que le puso por nombre “Santa Paula”. Por el Primer Censo Económico del país, en 1895, podemos tener idea de cómo era su bodega y lo que producía: trabajaba desde 1893, estaba en una propiedad de 30 ha, ocupaba tres edificios de adobe y ladrillo y tenía cubas, pipones y bordelesas. La molienda se realizaba con máquinas y luego se prensaba. La fermentación la hacía en cuatro cubas de álamo de 3.000 litros cada una al aire libre. Para la clarificación utilizaba sólo el reposo, sin agregar nada químico. La bodega, propiamente dicha, era subterránea y tenía una superficie de 900 m2. El techo era a dos aguas.

Las ventas las efectuaba en bordelesas, en el departamento y en Buenos Aires. El transporte lo realizaba en carros, ya que declaró que la estación de trenes más cercana estaba a 350 km. Tenía dos empleados permanentes y 15 obreros para la época de la cosecha.

Todos estos datos y algunos más están en las planillas del Censo 1895, de las “Fábricas de vino de uva”, así se denominaban.

En 1902 la bodega de don Luis Bonfanti fue destruida por un aluvión muy grande, que se formó a raíz de una lluvia torrencial, según está relatado en el diario Ecos de San Rafael:

“Por la furiosa tempestad de agua y viento, en menos de diez minutos los cauces de acequias y canales ya no daban cabida a las aguas; los derrumbes y desbordes se hicieron generales y pocos momentos después, no quedaba calle en el departamento que no estuviera inundada.-

Las aguas en gran cantidad atacaron por la espalda el cuerpo Este del edificio, inundando primeramente el alambique y penetrando al subterráneo de la bodega por las ventanas colocadas a flor de tierra, en corto tiempo se llenó el subterráneo y las aguas empezaban a buscar salida por las puertas que miran al Oeste, el señor Bonfanti quiso poner remedio, exponiendo su propia vida, pero era desgraciadamente tarde.

El subterráneo que mide 35 metros de largo y nueve de ancho, almacenaba tres metros de agua. La muralla Este carcomida en sus cimientos por el choque de las aguas y llena de grietas que se abrieron para dejar paso a la corriente, desplomóse cayendo hacia la parte interior, con tanta fuerza que produjo la reventazón de muchos toneles, pipones y bordelesas repletas de vino de la cosecha del año anterior.”

Tras la lectura del artículo nos damos cuenta que la bodega quedó totalmente destruida, que don Bonfanti perdió todo, el edificio y el vino, sin embargo volvió a construirla y años después la vendió a don Luis Tirasso quien le puso su apellido, pero sin embargo se mantuvo el nombre original “Santa Paula”, que se conservó con el paso de los años y cambios de dueño, ese nombre lo mantuvo hasta los últimos años que trabajó.

Muchos años después la adquirió don Antonio Campi y hoy está abandonada, pero la hermosa casa contigua a la Bodega,  fue donada al Obispado y hoy funciona  el Seminario Diocesano.

Prof. María Elena Izuel

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