¿Y… VOS?

“Y…”decimos….Cómo si en esa casi última letra del abecedario, una de las cuestionadas, la que casi ni nos pertenecía en su denominación extranjera encerramos verdades y castigos.

“Y…”y le dejamos a una letra el peso de nuestra inoperancia.

“Y…”No hacemos nada….

Y…nos quedamos atrapados en bloques o entre bloques. Para el caso no cambia la situación. Porque nuestra inoperancia es la misma.

Nos movemos en bloques para decir que nada se puede hacer y que todo el que tiene que hacer algo no lo hace porque en la letra está el poder…

¿No se entiende…? ¡Claro que no! ¿Cómo se comprendería que se deje todo en manos de otros, lo que corresponde a uno mismo?

Intento ejemplificar, sólo para ver si las letras son nacionales…

Si quiero hacer empanadas y quiero quedar bien ante alguien o sólo disfruto verlas y disfrutarlas para mí lo que haré es controlar celosamente los ingredientes, la preparación, la terminación antes de la cocción, el proceso y el final.

Cuido que hasta el momento de ponerlas en la mesa no corran peligro.

Me interesa, lo tengo en mis manos, no lo suelto. Me dedico, protejo.

 

Bien, estos son intereses que se protegen. ¡Bienvenido sea ya que está implícita la vida en su más alta expresión!

¡Ay, Laura! “No exageres con las empanadas” escucho voces familiares objetando…

¡No creo hacerlo! Es que en esas empanadas se observa la necesidad de producción, de ofrecimiento al otro.

Y siguiendo con las Y… ¿Y para qué estaríamos en esta Tierra si no es para aprender? ¿Para disfrutar con el otro/s? Y para hacerlo debo cuidarlo…Y si se quiere no sólo porque debo hacerlo sino hasta con una mirada egoísta… ¡Y si lo cuido me beneficio!

Porque si el que está cerca de mí está alimentado, podrá brindarme lo mejor de sí.

 

Bien. Voy a dejar ya las empanadas y me voy a otros rubros.

Trasladémoslo.

¿Qué gano si no cuido al que tengo al lado de alguna manera? Si no hago algo por el perro que tiene hambre o el compañero de mi hijo que se porta mal y me molesta. ¿Qué gano? ¿En qué me beneficio?

Tengo dos opciones: 1) Al perro le pego una patada porque se supone que los vagabundos son malos y feos. 2) Le acerco un poco de agua y algo de comida. ¿Cuál me acercará a la humanidad?

Qué hago con el compañero de mi hijo que lo molesta:

Tengo dos opciones: 1) Me quejo ante la docente, la directora, su madre, etc., etc., etc., por la existencia de alguien que no tolero…

2) Me pongo a disposición para ayudar en equipo y salir todos de esa situación. (¿Qué le hará mejor a mi hijo para su vida futura?)

Y bien…Parece que no todo se trata de poner un voto en la urna ni salir con cacerolas…Tal vez, sólo tal vez, para que tengamos el abecedario nacional que decimos merecemos tendremos que mirar nuestras palabras escritas y las que escribiremos de ahora en más…

¿Qué les parece?

Yo no me quedo con la Y…

¿Y vos?

 

Lic. Laura Collavini

Psicopedagoga

www.lauracollavini.com.ar

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